Sarah Mullally hace historia al convertirse en la primera mujer arzobispa de Canterbury

La primera mujer arzobispa de Canterbury, Sarah Mullally, ha asumido este miércoles el cargo con un sermón en el que ha reconocido a las víctimas de “los fallos” dentro de la Iglesia anglicana. Se convierte así en la 106.ª arzobispa de Canterbury. Este puesto quedó vacante tras la dimisión en 2024 de su antecesor, Justin Welby, que fue criticado por su gestión de un caso de abusos a jóvenes y niños.

La ceremonia ha tenido lugar en la catedral de Canterbury, una ciudad al sureste de Inglaterra. Esta mujer, de 63 años, ha prestado juramento ante unas 2.000 personas. Entre ellas, figuraban el primer ministro británico Keir Starmer, el príncipe heredero Guillermo y su esposa Kate.

Mullally fue enfermera, está casada y tiene dos hijos. Fue ordenada sacerdote en 2002 y se convirtió en la primera mujer obispa de Londres en 2018, cuatro años después de que se autorizara a las mujeres acceder al cargo de obispo, tras intensos debates internos en la Iglesia de Inglaterra.

Nunca habría podido imaginar el futuro que me esperaba, y ciertamente tampoco el ministerio al que ahora soy llamada”, ha afirmado Mullally, que llegó a Canterbury este domingo tras una peregrinación de seis días a pie desde Londres.

Mullally insta a «no minimizar» el dolor de las víctimas

La arzobispa de Canterbury ha pronunciado su sermón sentada en el trono de piedra del siglo XIII de San Agustín, primer arzobispo de Canterbury. En él, se ha acordado de las víctimas de los «fallos» en la Iglesia anglicana. “Llevamos a las víctimas y supervivientes en nuestros corazones y en nuestras oraciones, y debemos seguir comprometidos con la verdad, la compasión, la justicia y la acción”, ha afirmado.

Como máxima autoridad eclesiástica de la Iglesia de Inglaterra, ha insistido en “no pasar por alto ni minimizar el dolor experimentado” por quienes han sido “perjudicados” por “las acciones, inacciones o fallos” de miembros de las propias iglesias y comunidades. “En un mundo ya desgarrado por el conflicto, el sufrimiento y la división, también debemos reconocer el dolor que existe mucho más cerca de casa”, ha señalado. También ha recordado a las víctimas de las guerras en Ucrania, Sudán y Birmania.

Un contexto internacional complejo

En Reino Unido, el arzobispo de Canterbury es una figura muy conocida por el público y oficia en grandes eventos reales, como coronaciones, bodas y funerales. Al igual que el arzobispo de York y varios obispos, Mullally es también miembro de la Cámara de los Lores, la cámara alta del Parlamento británico.

Sin embargo, tendrá que hacer frente a profundas divisiones dentro del anglicanismo en el mundo. Su nombramiento, por ejemplo, ha sido duramente condenado por varios arzobispos en África.

La religión anglicana nació en Inglaterra en el siglo XVI a partir de una escisión con la Iglesia católica debido a un desacuerdo entre el rey Enrique VIII y el Papa. Se sitúa a medio camino entre el catolicismo y el protestantismo. La Iglesia de Inglaterra cuenta con unos 20 millones de fieles bautizados, pero estima en algo menos de un millón sus practicantes regulares, según estadísticas de 2022.

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