El grupo gestor Save minimizó el alcance de la medida en los aeropuertos en los que opera y precisó que el problema se limita a un solo suministrador y que «existen otros en los aeropuertos del grupo que abastecen a la mayoría de las aerolíneas». Según un comunicado oficial difundido por la operadora, estas restricciones no se aplicarán a los vuelos de emergencia sanitaria ni a los trayectos cuya duración supere las tres horas.
Los italianos, sin embargo, no necesitan viajar en avión para notar los efectos de la crisis energética desatada tras el cierre del estrecho de Ormuz por parte de las autoridades de Irán, tras la ofensiva lanzada el 28 de febrero por Estados Unidos e Israel contra el país de los ayatolás.
Un día a día más caro
La factura del gas aumentó un 19,2% en el último mes tras la subida de los precios del gas natural en los mercados mayoristas, mientras que entre el 23 de febrero y el 30 de marzo llenar el depósito del coche cuesta un 4,8% más si es gasolina y un 19,4% en el caso del diésel, según datos publicados por el Ministerio de Economía transalpino.
Para hacer frente al batacazo que están sufriendo los bolsillos de los italianos, el Gobierno amplió hasta el 1 de mayo la reducción del impuesto especial sobre los combustibles, que suponía un descuento de 24,4 céntimos por litro de carburante y que expiraba el 7 de abril. «Después, acontecimientos geopolíticos que, obviamente, no dependen de nosotros, sugerirán otro tipo de intervenciones en una situación que es objetivamente muy complicada en todos los sentidos, incluido el económico», advirtió el ministro de Economía, Giancarlo Giorgetti.
La medida costará unos 500 millones de euros e incluye también una intervención específica para las empresas agrícolas, además de prorrogar la reducción fiscal ya adoptada para la pesca. En total, con el último decreto aprobado por el Consejo de Ministros, los recursos destinados por el Gobierno para hacer frente al aumento del precio de los combustibles superan los mil millones de euros.
Sin embargo, Italia sigue estando entre los países europeos más vulnerables ante las crisis energéticas. La Confederación Nacional de Artesanía (CNA) estimó que una prolongación del conflicto en el golfo hasta diciembre podría traducirse en un gasto adicional de 30.000 millones de euros para las pymes, lo que pondría en riesgo a más de 1,5 millones de trabajadores. «Este incremento resulta insostenible para aproximadamente 300.000 pequeñas y medianas empresas», denunció el presidente de CNA, Dario Costantini, que pidió «medidas de emergencia y reformas para reducir los precios de la energía».
Meloni se reúne con los líderes de golfo
Con el objetivo de garantizar el suministro energético nacional, la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, visitó este fin de semana Arabia Saudí, Catar y Emiratos Árabes Unidos. «Países amigos a los que estamos ayudando a defenderse de los ataques iraníes», aseguró.
Un viaje ‘express’ de apenas 48 horas que no fue anunciado previamente -sólo el presidente de la República, Sergio Mattarella, conocía los planes de Meloni- y durante el que la mandataria italiana se reunió con los principales líderes de las petromonarquías del golfo, entre ellos, el controvertido príncipe heredero saudí, Mohammad bin Salman.
«El golfo es un actor clave en el mercado energético mundial, y si la producción disminuye o se detiene, el precio sube para todos. Y si la situación empeora, incluso Italia podría carecer de toda la energía que necesita», advirtió la ‘premier’. La visita a los países del golfo tiene una importancia estratégica para el Ejecutivo italiano, pero también simbólica, ya que Meloni es la primera líder europea en reunirse con las más altas autoridades de la Península Arábiga desde el estallido del conflicto.