Bruselas alerta: «El mundo se enfrenta a la que podría ser la crisis energética más grave de la historia»

«La crisis energética más grave de la historia«. Con estas palabras se ha referido el comisario europeo de Energía, Dan Jorgensen, al peligro que enfrenta el mundo si persiste el cierre del estrecho de Ormuz ocasionado tras el ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán.

Mientras la tensión en Oriente Medio persiste, Jorgensen ha explicado que la Unión Europea se prepara ante una posible «escasez» de suministro, en especial, de queroseno. No obstante, ha reiterado que, de momento, el abastecimiento está garantizado.

Reforzar la seguridad de suministro

El representante europeo ha comparecido ante los medios tras finalizar el diálogo energético de alto nivel entre la Unión Europea y Moldavia. Jorgensen ha destacado la necesidad de reforzar la seguridad de suministro de los 27 que, en este momento, se enfrentan a una crisis sin precedentes. El mandatario ha alertado de que la situación pone a prueba «la resiliencia de nuestras economías, nuestras sociedades y nuestras alianzas».

El comisario ha reiterado que, de momento, Europa resiste sin cortes de energía aunque ha confesado que «puede ocurrir» y, por eso, Bruselas se «prepara» ante un posible agravamiento del conflicto.

«Es demasiado pronto para decir exactamente cuándo podremos volver a una situación normal«, ha advertido, «incluso cuando ocurra, creo que debemos ser bastante realistas y decir que, incluso en el mejor de los escenarios, la situación seguirá siendo bastante seria».

La dependencia energética: sinónimo de vulnerabilidad

El danés ha señalado la «dependencia energética» como «una cuestión económica» y «de vulnerabilidad estratégica«. Por eso, ha subrayado, que la Unión Europea tiene como reto a corto plazo «gestionar los riesgos, garantizar la seguridad del abastecimiento y proteger a los ciudadanos» frente al impacto de la volatilidad de los mercados energéticos.

A medio y largo plazo, ha defendido la necesidad de acelerar las inversiones en interconexiones, diversificar las fuentes de energía y profundizar en la integración del mercado energético europeo para reforzar la «resiliencia del sistema».

«Acelerar la transición energética y electrificar nuestras economías es la única vía sostenible para salir de la crisis actual y la mejor garantía frente a las que puedan venir», ha concluido.

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