Millones de personas acompañan al féretro de Alí Jameneí en una procesión masiva por las calles de Teherán

El féretro de Alí Jameneí, asesinado al comienzo del conflicto bélico entre Irán EE.UU. e Israel, ha desfilado por las calles de Teherán, acompañado por millones de personas, en una procesión que se ha iniciado a las 6 de la mañana desde la avenida Damavand, en un recorrido de unos 12 kilómetros que cruza la capital de este a oeste y con final en la emblemática plaza Azadi. Un evento al que han acudido unos 20 millones de seguidores, según las autoridades, una mar de fieles que lloran la pérdida del líder supremo y parte de su familia: su hija, su yerno, su nuera y su nieta. Muchos acompañan los féretros con banderas iraníes, imágenes de Jameneí y de su hijo, Mojtaba Jameneí, que sucedió a su padre el 9 de marzo como líder religioso de Irán.

Acompañados de golpes en el pecho y oraciones, también se han visto carteles que portan los asistentes con los que exigen la muerte del presidente estadounidense, Donald Tump, y del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu. Tanto en persa como en inglés, en las banderas se leen mensajes como «habrá sangre«, «muerte a Estados Unidos» o «muerte a Israel«.

Las exequias, que las autoridades ya etiquetan como «el mayor acontecimiento nacional» de Irán, comenzaron este sábado con una despedida pública que se prolongó hasta el domingo y al que asistieron miles de personas. Un ayatolá, Jafar Hobsani, dirigió el rezo del domingo, al que asistieron Masud Pezeshkian, presidente de Irán; Mohamad Baqer Qalibaf, presidente del parlamento y principal negociador; o Ahmad Vahidi, líder de la Guardia Revolucionaria, cuyo comandante, Mohamed Pakpur, también perdió la vida junto a Alí Jameneí el 28 de febrero.

También asistieron tres de los hijos de Jameneí: Masud, Mostafa y Meysam. Su otro descendente y sucesor, Mojtaba Jemení, no asistió a los actos funerales de su padre, ya que desde que tomó el poder y, según la inteligencia estadounidense, sufrió una desfiguración facial y las lesiones en una o ambas piernas, no se ha dejado ver de forma pública.

Con estos actos multitudinarios, que se alargarán hasta este jueves, la República Islámica busca mostrar una imagen de unidad y continuidad de su mandato en medio de revueltas sociales y una situación económica inestable.

El general Hasan Hasanzadeh, quien preside el comité organizador de la ceremonia, ha asegurado que los actos homenaje de este lunes se alargarán durante 10 o 12 horas, con el fin de que todos los asistentes puedan dar un último adiós al que fue su líder por 36 años. «Nuestro esfuerzo es que todos los peregrinos que han llegado desde distintos puntos del país para despedirse […] puedan participar plenamente de este ambiente espiritual».

Cuando finalice la jornada, se trasladarán los ataúdes a la ciudad de Qom —cuna de la rama chií del islam—, donde harán otra procesión tanto el martes como el miércoles. Finalmente, el jueves 9 de julio el cuerpo del ayatolá Jameneí será enterrado al noreste del país, en la ciudad sagrada de Mashad, su ciudad natal, en el mausoleo del imán Reza, el octavo imán del chiísmo.

No todos los iraníes lloran la pérdida de Alí Jameneí

Mientras millones se despiden de Jamení entre rezos, al otro lado de la ciudad, a unos 12 kilómetros, hay una imagen totalmente diferente. Los ciudadanos se muestran ajenos al funeral y viven el día como otro cualquiera. En Mosala, donde se celebra el funeral, las mujeres visten con el chador, el tradicional velo negro que cubre el cuerpo totalmente menos el rostro; en Fereshteh, al norte, se escucha música y se viste con un estilo occidental.

«Lo que yo quiero es un país libre, con una buena economía y muchas oportunidades de trabajo. Quiero sentir que podemos tener un futuro digno», son las palabras de Morvarid, una joven de 25 años a la agencia EFE. En esta zona recuerdan las protestas de enero de este año en las que, según varias ONG, murieron alrededor de 7.000 personas que marchaban contra la represión estatal y exigían libertades políticas.

La manifestación comenzó tras la subida de precios, pero rápidamente se transformó en una movilización que exigía el fin de la República Islámica y que se saldó con un «derramamiento de sangre» según Amnistía Internacional.

¿Qué es un ayatolá?, ¿Cuántos hay?

Un ayatolá es una figura de importancia en la rama chií del Islam, que se practica en Irán e Irak. Conocen las leyes islámicas y tienen una amplia experiencia, por tanto, tienen la autoridad de interpretar el islam y de impartir justicia. Es el segundo rango más importante, por encima de él está el gran ayatolá o marayi, el líder supremo que tiene completa autoridad política y religiosa. No hay número exacto de ayatolás, pero solo ha habido tres líderes supremos. El primero fue Ruhollah Jomeini, promotor de la revolución islámica de 1979 que derrocó al rey (shah) Reza Pahlavi. Murió el 3 de junio de 1989 y al día siguiente, Alí Jameneí ocupó su puesto como el segundo gran ayatolá. Tras perder la vida en febrero de ese año en el inicio de la guerra con EE.UU e Israel, su hijo, Mojtaba Jameneí, fue designado su sucesor.

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