Una semana después de la conclusión del Mundial 2026, que coronó a España como campeona del mundo, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, ha lanzado un durísimo ataque contra los detractores y periodistas que cuestionaron la organización del torneo. A través de una extensa carta abierta publicada en sus redes sociales, el dirigente italosuizo acusó a sus críticos de estar «consumidos por el odio» y de propagar narrativas falsas, defendiendo que el evento en Estados Unidos, México y Canadá fue un éxito rotundo de unidad y seguridad.
«Ustedes dividen, nosotros unimos»
En el texto de 15 diapositivas emitido en su cuenta de Instagram, Infantino dirigió sus dardos hacia quienes, «parapetados tras sus plumas, sus papeles y sus pantallas», se dedicaron a sembrar hostilidad. El presidente contrastó la labor de los periodistas con el trabajo en primera línea del organismo rector del fútbol mundial.
«Lamento que el odio y las críticas los hayan consumido hasta el punto de que se perdieran todo», sentenció Infantino. Aseguró que el torneo se desarrolló con «cero incidentes, cero hostilidad y cero violencia», logrando un ambiente de absoluta felicidad que congregó a más de 7 millones de espectadores en los estadios.
Justificaciones ante las grandes polémicas del torneo
La carta abierta de la FIFA responde al aluvión de críticas que enfrentó el organismo por decisiones políticas, arbitrales y de visado durante las semanas de competición:
- El «perdonazo» a Folarin Balogun: Uno de los mayores escándalos del torneo ocurrió cuando la FIFA suspendió de forma inédita la sanción automática por tarjeta roja al delantero estadounidense tras una llamada directa del presidente de EE.UU., Donald Trump, a Infantino. El dirigente justificó la polémica medida afirmando que las «decisiones disciplinarias extrañas» o los «errores» forman parte habitual de las ligas más importantes del mundo, lanzando un dardo directo: «Resulta curioso que los mismos países que emplean estas prácticas sean los que las critican».
- La crisis de visados y geopolítica: El torneo estuvo marcado por las duras restricciones de viaje de la administración estadounidense. Al árbitro somalí Omar Artan se le denegó la entrada al país norteamericano a pesar de tener una visa válida, mientras que la selección de Irán sufrió bloqueos logísticos debido al conflicto abierto con Washington. Infantino defendió la gestión alegando que el fútbol logró unir a naciones en guerra e incluyó a países sumidos en crisis humanitarias, como Haití o la República Democrática del Congo.
- Las pausas de hidratación: Ante las quejas generalizadas de aficionados y entrenadores por las continuas interrupciones comerciales disfrazadas de pausas por el calor, Infantino reiteró que estas medidas respondían estrictamente a la equidad deportiva frente a las altas temperaturas estivales, desmintiendo que la FIFA percibiera un solo dólar extra por este concepto.
Una invitación a «rezar y meditar»
Para cerrar su polémica comparecencia escrita, el mandatario de la FIFA invitó de manera irónica a todos los analistas y críticos del torneo a «reflexionar, meditar, rezar o simplemente sentarse a ver un partido de fútbol» antes de seguir atacando el legado del Mundial más grande de la historia.





