El presidente de Chile, José Antonio Kast, oficializó la adhesión de su país al «Escudo de las Américas», la coalición regional contra el narcotráfico y el crimen organizado transnacional impulsada por la administración estadounidense. Con este paso, anunciado en el marco de la 81ª Asamblea General de la ONU, el país andino abandona su rol de observador y se integra plenamente como el miembro número 15 de la alianza.
El mandatario chileno aclaró de forma enfática que esta incorporación no constituye un tratado internacional, por lo que no compromete la soberanía nacional ni faculta la realización de operaciones militares extranjeras dentro del territorio chileno. De acuerdo con el Ejecutivo, se trata de una plataforma de articulación policial y de seguridad voluntaria que operará de forma complementaria a los mecanismos existentes.
La integración al grupo de tareas otorgará a las fuerzas de seguridad chilenas beneficios operativos inmediatos, tales como el acceso a herramientas avanzadas de análisis de datos, programas conjuntos de capacitación táctica y un canal directo para el intercambio ágil de información de inteligencia. El objetivo central del Gobierno es robustecer la fiscalización interfronteriza en las regiones limítrofes con Argentina, Bolivia y Perú.
La medida responde a la necesidad de dar una respuesta unificada ante el avance de redes criminales de alta complejidad que operan en la región, tales como el Tren de Aragua, el Cártel de Sinaloa y el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), las cuales forman parte de las agrupaciones delictivas catalogadas como amenazas críticas para la seguridad del hemisferio.





