Reino Unido promete ayuda militar aérea a Arabia Saudí para defenderse de los ataques hutíes

El Ministerio de Defensa de Reino Unido ha anunciado este martes que desplegará misiones aéreas defensivas para contribuir en la defensa de las ciudades de Arabia Saudí frente a los ataques hutíes. Concretamente, la Real Fuerza Aérea (RAF) británica aportará cazas Typhoon que operarían exclusivamente con fines defensivos frente a drones y misiles.

Según el Ejecutivo británico, los ataques de los hutíes, alineados con Irán, amenazan la estabilidad regional y ponen en riesgo el suministro de energía y las rutas comerciales: «Los continuos ataques contra nuestro aliado, Arabia Saudí, son absolutamente despreciables», ha declarado el ministro de Defensa, Wes Streeting. En Particular, ha señalado las ofensivas contra el aeropuerto de Riad la pasada semana, que dejaron al menos 13 muertes y más de 300 heridos.

El Reino Unido también desplegará un avión de transporte militar Atlas A400M y asesores militares, que se suman a un avión cisterna Voyager de la RAF anunciado en septiembre para el reabastecimiento de combustible en vuelo.

Este apoyo llega tras una petición del Gobierno saudí. A principios de mes, el primer ministro británico, Andy Burnham afirmó que estaba dispuesto a estudiar la propuesta.

A medida que se ha agravado el conflicto entre el grupo rebelde chiita y el régimen yemení, los hutíes han intensificado en las últimas semanas sus ataques contra las instalaciones petroleras saudíes, que ha incrementado recientemente su intervención militar en Yemen.

Las autoridades yemeníes informaron el lunes de un ataque contra un campo de entrenamiento de las fuerzas de seguridad gubernamentales respaldadas por Arabia Saudí, que ha causado la muerte de 73 personas.

Ataque hutí contra un campo de entrenamiento en Yemen

Este campo de entrenamiento, llamado Al Alam, se encuentra en la provincia de Shabwa, al sur del país y controlada por el Gobierno. Además de los fallecidos y los 14 desparecidos, más de 200 personas resultaron heridas, algunas de ellas en estado crítico.

La magnitud de las bajas ha desbordado la capacidad de los hospitales de la provincia y ha obligado a las autoridades médicas a trasladar a decenas de heridos a hospitales de regiones vecinas, como Hadramut, Abyan y Aden.

El portavoz militar de los rebeldes hutíes, Yahya Sarea, ha asegurado que atacaron «tropas enemigas saudíes en el campamento, dirigido por oficiales saudíes en las regiones orientales», causando «decenas de bajas entre las filas enemigas saudíes, incluyendo oficiales».

En medio de estos ataques, el Gobierno ha lanzado una contraofensiva para recuperar los territorios que han conquistado los insurgentes desde que se alzaron a las armas en 2014. Desde entonces, los rebeldes han controlado varias regiones del norte, el centro y el oeste de Yemen, incluida la capital, Saná. En verano, el Ejército yemení se atribuyó un ataque contra el aeropuerto de la capital, lo que reactivó un conflicto que se había apaciguado desde el alto el fuego de 2022.

La Alianza de Defensa de la Meca, a prueba

El pasado 5 de octubre, Arabia Saudí, Turquía y Pakistán acordaron activar su pacto de defensa conjunta, la llamada Alianza de Defensa de la Meca. Su proclama es clara: un ataque contra cualquiera de ellos será considerado un ataque contra los tres. En vistas a los ataques hutíes en territorio saudí, los tres países acordaron garantizar un»despliegue rápido» de fuerzas y capacidades militares en el país.

«En caso de que una de las partes sea objeto de un ataque armado o de una agresión militar por parte de otro país o grupo de países, las partes prestarán inmediatamente asistencia al miembro atacado, utilizando toda la gama de medidas de ayuda mutua de que dispongan», señala el artículo 2 del acuerdo.

Este martes, Turquía, el mayor ejército de la OTAN, ha presentado ante su parlamento este pacto de defensa para su ratificación. El país euroasiático ha condenado los ataques hutíes contra su aliado y afirma estar dispuesto a colaborar militarmente con ellos para «garantizar la seguridad de la navegación en el mar Rojo».

La Constitución turca exige una autorización parlamentaria específica para desplegar tropas en el extranjero, independientemente de cualquier acuerdo internacional.

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