Cuba dice que se defenderá ante cualquier «agresión terrorista», en plena escalada de tensiones con EE.UU.

El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, ha remarcado este jueves que, aunque su país «no agrede ni amenaza«, se defenderá «con determinación y firmeza» frente a «cualquier agresión terrorista y mercenaria» que pretenda afectar su «soberanía y estabilidad nacional», después de que el miércoles cuatro tripulantes de una lancha rápida procedente de EE.UU. murieran en un tiroteo con la Policía cubana en aguas territoriales de la isla.

El régimen cubano asegura que la intención de sus ocupantes era realizar una «infiltración» en el país «con fines terroristas» , y EE.UU. ha avisado de que responderá «en consecuencia» cuando se tengan todos los detalles sobre el operativo.

El incidente ha elevado la tensión con Washington, que en las últimas semanas ha reforzado las presiones a la isla con un mayor bloqueo energético y amenazas arancelarias a los países que pretendan vender petróleo a la isla.

«Cuba no agrede, ni amenaza. Lo hemos planteado en reiteradas ocasiones y lo ratificamos hoy: Cuba se defenderá con determinación y firmeza frente a cualquier agresión terrorista y mercenaria que pretenda afectar su soberanía y estabilidad nacional», ha escrito el mandatario cubano en su cuenta de X.

Según informó el miércoles el Ministerio del Interior cubano, los diez ocupantes de la lancha interceptada, con matrícula de Florida, eran cubanos residentes en los Estados Unidos, «la mayoría de ellos con un historial conocido de actividad delictiva y violenta«. Y su intención era «realizar una infiltración con fines terroristas», tras entrar de forma ilegal en aguas nacionales y aproximarse a una milla náutica al noreste de Cayo Falcones.

La cartera señaló que, al aproximarse una unidad de superficie de las Tropas Guardafronteras cubanas, con cinco combatientes, para identificar a los ocupantes, desde la lancha «se abrió fuego contra los efectivos cubanos, que provocaron que el comandante de la embarcación cubana resultara lesionado».

Cuatro ocupantes de la embarcación estadounidense murieron y seis resultaron heridos, que fueron evacuados y recibieron asistencia médica. Entre los heridos, el Gobierno Cubano ha destacado a Amijail Sánchez González y Leordan Enrique Cruz Gómez, que eran investigados en el país por «actos de terrorismo«.

Las autoridades cubanas señalan que incautaron «fusiles de asalto, armas cortas, artefactos explosivos de construcción artesanal (cocteles molotov), chalecos antibalas, mirillas telescópicas y uniformes de camuflaje».

Posteriormente a este episodio, Cuba detuvo en territorio nacional a Duniel Hernández Santos, que según el Ejecutivo de la isla fue enviado desde los Estados Unidos «para garantizar la recepción de la infiltración armada» y que el Ministerio del Interior asegura que ha confesado sus acciones.

Ya este jueves, el ministro de Relaciones Exteriores de la isla, Bruno Rodríguez, ha afirmado que Cuba «ha debido enfrentar numerosas infiltraciones terroristas y agresivas procedentes de EEUU desde 1959″ -cuando triunfó la Revolución Cubana-, con «un alto costo en vidas, heridos y daños materiales».

«Se lleva a cabo una investigación rigurosa para esclarecer los hechos. La defensa de las costas cubanas, del territorio nacional y de la seguridad nacional es un deber ineludible», ha añadido.

Incidentes de este tipo ya se habían reportado en los últimos años, los dos últimos en 2022, con varios muertos. Suelen ser casos relacionados con intentos de sacar a personas de la isla de forma irregular.

Marco Rubio: «Responderemos como corresponde»

Tras conocerse lo ocurrido, en la noche del miércoles el secretario de Estado de estadounidense, Marco Rubio, de orígenes cubanos, aseveró que su país responderá «en consecuencia» cuando se tengan todos los detalles sobre el operativo.

«No voy a especular ni a opinar; quiero saber qué ocurrió. Vamos a averiguar exactamente qué sucedió y responderemos como corresponde«, expresó en declaraciones a la prensa en San Cristóbal y Nieves, durante una cumbre de la Comunidad del Caribe (Caricom), y descartó que hubiera participado personal de la Administración estadounidense en el tiroteo. El diario The New York Times publicó que la embarcación atacada no integraba ninguna flotilla policial estadounidense.

Rubió agregó que Washington quiere verificar lo sucedido mediante «información independiente«, ya que los datos conocidos hasta ahora provienen de Cuba. Negó haber mantenido conversaciones con La Habana sobre el incidente y adelantó que la embajada de EE.UU. en Cuba había pedido contactar a los sobrevivientes de la lancha, supuestamente ciudadanos estadounidenses, para conocer lo ocurrido.

Antes de las declaraciones del secretario de Estado, el vicepresidente, JD Vance, informó de que la Casa Blanca estaba monitoreando el ataque. «Marco me lo contó hace unos 15 minutos, pero no conocemos muchos detalles. Es una situación que estamos monitoreando. Ojalá no sea tan malo como tememos que podría ser«, dijo.

Desde Florida, su fiscal general, James Uthmeier, anunció la apertura de una investigación tras el ataque. «He ordenado a la Oficina Estatal de la Fiscalía que trabaje con nuestros socios federales, estatales y de aplicación de la ley para empezar una investigación. No se puede confiar en el Gobierno cubano y haremos todo lo que esté en nuestro poder para que estos comunistas rindan cuentas«, afirmó Uthmeier en sus redes sociales.

El día en que se relajaba el bloqueo petrolero

El miércoles, día del enfrentamiento, el Departamento de Tesoro de EE.UU. anunció un relajo del bloqueo petrolero impuesto a Cuba y la eximición de sanciones a empresas que soliciten licencias vender crudo venezolano a la isla, con restricciones y a través del sector privado.

En concreto, el Departamento de Tesoro de EE.UU. anunció que emitirá licencias para que las empresas que quieran hace transacciones de venta con crudo venezolano y sus derivados hacia Cuba puedan hacerlo sin ser sancionadas por Washington.

La Oficina de Control de Activos (OFAC) señaló en su página web que la decisión permite transacciones que «apoyen al pueblo cubano», incluyendo exportaciones para uso comercial y humanitario en la isla, pero que no involucren al Gobierno cubano.

Escalada de tensiones en un delicado momento para Cuba

Las relaciones entre La Habana y Washington, marcadas por el embargo impuesto por EE. UU. desde hace décadas y endurecido en los dos mandatos de Trump tras el deshielo impulsado por su antecesor Barack Obama entre 2014 y 2017, se han tensado de nuevo desde que el 3 de enero Estados Unidos capturara, en una operación militar en Caracas, al presidente venezolano, Nicolás Maduro, acusado de narcoterrorismo.

Desde ese momento, Venezuela, principal aliado político y comercial de Cuba durante más de un cuarto de siglo, pasó a ser una suerte de nación tutelada por la Administración de Donald Trump, con la nueva presidenta encargada del país, la chavista Delcy Rodríguez, como interlocutora. Y de esa manera, el país sudamericano, que se estima cuenta con cerca del 17% de todas las reservas mundiales de petróleo, dejó de hacer los envíos regulares de crudo a Cuba que sostenían su maltrecha economía, que arrastra años de crisis y escasez de alimentos, medicinas y combustible, con constantes apagones que impactan en el día a día de los cubanos.

«Cuba está a punto de caer«. Así lo dijo el propio Donald Trump poco después de la captura de Maduro. «No sé cómo van a poder mantenerse, no tienen ingresos. Los recibían todos de Venezuela, del petróleo venezolano«, arremetió el republicano, quien ha llamado a La Habana a llegar a un acuerdo «antes de que sea demasiado tarde«.

La semana pasada, el presidente estadounidense dijo que Marco Rubio estaba «hablando con Cuba» sobre un «acuerdo» -algo que desde Cuba han negado hasta ahora que esté sucediendo-, y consideró «no necesaria» una operación militar como la de Venezuela.

«Deberían totalmente llegar a un acuerdo, porque es… realmente una amenaza humanitaria», afirmó Trump, que se refirió a Cuba como «una nación fallida». Lamentó que «no tienen combustible para que los aviones despeguen y estos se están acumulando en las pistas», y anticipó que los cubano-estadounidenses «se alegrarán cuando puedan volver» a la isla y reunirse con sus familias.

«Estoy muy interesado en la gente que está aquí, que fue tratada muy mal por (el régimen de) Castro y las autoridades cubanas, los han tratado horriblemente. Veremos cómo sale todo, pero estamos hablando con Cuba», sentenció.

A finales de enero, Trump firmó una orden ejecutiva que establecía que Estados Unidos podrá imponer aranceles a los bienes de países que vendan o proporcionen petróleo a Cuba, aunque la sentencia del Tribunal Supremo de EE.UU. de la semana pasada los ha dejado en el aire.

«Considero que la situación con respecto a Cuba constituye una amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos, y por la presente declaro una emergencia nacional con respecto a esa amenaza», subrayó el mandatario en esa orden.

Días después, y para afrontar este nuevo contexto, el Gobierno de Díaz Canel anunció un plan por «desabastecimiento agudo de combustible» ante las presiones de EE.UU. «Vamos a vivir tiempos difíciles. Estos, en particular, son muy difíciles«, reconoció.

Después de Venezuela, México es el país que más niveles de crudo enviaba a La Habana, aunque dejó de hacerlo tras las amenazas de Trump.

Este martes, la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, reconoció que su Ejecutivo está «revisando» la situación después de que el Supremo estadounidense tumbara los aranceles impuestos por el republicano. «Esa posible sanción hoy ya no existe y estamos revisando», dijo la mandataria.

«Ya les vamos a informar«, se limitó a responder al ser preguntada por si México retomará el envío de petróleo a la isla.

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