El gobierno de los Estados Unidos, encabezado por el presidente Donald Trump, ha firmado tres proclamaciones para imponer de forma unilateral un nuevo arancel del 50% a diversas importaciones procedentes de Canadá. La drástica medida responde a lo que la Casa Blanca califica como un «trato discriminatorio e injusto» por parte de Ottawa hacia los sectores automotriz, lácteo y de bebidas alcohólicas estadounidenses.
La ofensiva arancelaria afectará a un intercambio comercial estimado en 20,000 millones de dólares y entrará en vigor de forma oficial el próximo 19 de agosto. El anuncio quiebra la estabilidad de la región apenas un día después de que el mandatario estadounidense y el primer ministro canadiense, Mark Carney, coincidieran públicamente en la final del Mundial de Fútbol.
Los argumentos de la Casa Blanca
El Gobierno de EE. UU. justificó la medida mediante la aplicación de la Sección 338 de la Ley Arancelaria de 1930 (conocida como la era Smoot-Hawley), una herramienta legal restrictiva que no se utilizaba desde hacía casi un siglo. Dicha cláusula faculta al Ejecutivo a gravar productos de naciones que pongan en desventaja los intereses comerciales de empresas estadounidenses.
De acuerdo con el comunicado oficial de la Casa Blanca, las razones específicas del castigo económico incluyen:
- Automóviles: Acusan a Canadá de fijar cuotas que obligan a las firmas estadounidenses a trasladar su manufactura a suelo canadiense. Las importaciones de vehículos de EE. UU. en Canadá cayeron un 22% el último año.
- Bebidas alcohólicas: Denuncian que casi la totalidad de las provincias canadienses bloquearon de forma deliberada la compra y distribución minorista de licores, vinos y cervezas de origen estadounidense.
- Lácteos y quesos: Critican el «sistema proteccionista» de gestión de suministro de Canadá, argumentando que impone cuotas de importación al queso de EE. UU. mucho más severas que las otorgadas a la Unión Europea.
Bienes afectados y excepciones clave
El castigo del 50% impactará de forma generalizada e indiscriminada. La Casa Blanca detalló que los gravámenes se aplicarán incluso a las mercancías amparadas bajo el tratado de libre comercio regional (T-MEC). El espectro de productos alcanzados abarca más de 550 códigos arancelarios que incluyen desde whisky, vino y quesos hasta cemento Portland, muebles, prendas de algodón y artículos de hockey sobre hielo.
Por motivos estratégicos de suministro interno, la administración estadounidense confirmó que quedarán estrictamente excluidos del decreto los siguientes rubros:
- Productos energéticos (como el petróleo).
- Minerales críticos y tierras raras.
- Cargamentos de potasa y productos de la pesca.
La respuesta de Canadá y el fantasma de la guerra comercial
El primer ministro de Canadá, Mark Carney, reaccionó con firmeza y calificó la acción como una «violación directa al T-MEC» que terminará encareciendo el costo de vida de las familias a ambos lados de la frontera. No obstante, Carney aseguró que Ottawa mantiene propuestas formales listas para intensificar el diálogo en las próximas semanas y destrabar el conflicto antes de que venza el plazo de 30 días.
Por su parte, líderes regionales como el primer ministro de la provincia de Ontario, Doug Ford, han instado a responder con la misma moneda si Washington no da marcha atrás: «Canadá debería responder arancel por arancel, dólar por dólar». El cruce de declaraciones reaviva los temores globales en torno a una fragmentación de las cadenas de producción en América del Norte.
Para profundizar en las repercusiones financieras y el listado de mercancías restringidas, puedes consultar los reportes extensos publicados por cadenas de noticias internacionales como la BBC o el seguimiento minuto a minuto provisto por la agencia Reuters.





