Irán reanuda la represión contra la forma de vestir de las mujeres

Tras meses de una calculada permisividad por los conflictos geopolíticos regionales, el régimen de la República Islámica de Irán ha reactivado su maquinaria de represión social. Las facciones ultraconservadoras del gobierno han ordenado restablecer el control total sobre el código de vestimenta, persiguiendo a las mujeres que caminan con el cabello descubierto por las calles del país.
La policía y las fuerzas de control civil han desplegado una ofensiva urbana que afecta directamente a la economía local. Las autoridades han clausurado de manera forzosa decenas de locales comerciales, restaurantes y cafeterías en más de 15 ciudades. La justificación oficial para estos cierres es haber atendido a mujeres que no portaban el velo reglamentario, un acto que los medios pro-gubernamentales califican como «delito político promovido por inteligencia extranjera».
Asfixia económica y judicial al espacio civil
La nueva campaña del aparato estatal busca retomar el control del espacio público mediante tácticas punitivas coordinadas:
  • Clausura de negocios: Cierre inmediato de cafeterías y tiendas de ropa que permitan el ingreso de clientas sin velo.
  • Vigilancia e intimidación: Despliegue de patrullas para increpar, detener y humillar públicamente a mujeres por su vestimenta en centros urbanos.
  • Bloqueo de licencias: Congelación indefinida del derecho de las mujeres a tramitar licencias para motocicletas para evitar que transiten sin la vestimenta aprobada.
  • Persecución judicial: Orden de la Fiscalía de Teherán para procesar de inmediato a actores y grupos organizados que promuevan el desuso del hiyab en internet
Resistencia frente al mandato teocrático
A pesar de que el gobierno intentó evitar un nuevo estallido social —como el provocado por la muerte de la joven Mahsa Amini—, la línea dura ha decidido imponer su criterio doctrinal bajo el argumento de que el hiyab es «una bandera» indispensable de la revolución.
Sin embargo, la resistencia civil en las calles se mantiene activa. Organizaciones de derechos humanos reportan que la presencia de mujeres sin velo en Teherán sigue siendo notablemente superior a la de años pasados, convirtiendo cada jornada cotidiana en un desafío directo a las restricciones impuestas por la teocracia.
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