En una nueva y desafiante exhibición de poder militar, el líder de Corea del Norte, Kim Jong-un, supervisó este viernes una serie de ensayos con sistemas de artillería mejorados y lanzamientos de misiles de última generación. Durante la jornada, el mandatario norcoreano lanzó una dura advertencia internacional, asegurando que su estrategia actual busca infligir un estado de «miedo constante» y «desazón» sobre sus rivales para garantizar la disuasión.
El evento militar cobró especial relevancia simbólica al realizarse en el marco del 76.º aniversario del inicio de la Guerra de Corea (1950-1953). Este conflicto concluyó con un armisticio en lugar de un tratado de paz, lo que mantiene técnicamente a ambas Coreas en estado de guerra.
Arsenal de largo alcance con la mira en Seúl
De acuerdo con información de la agencia estatal norcoreana KCNA, las pruebas evaluaron de manera exitosa las características de combate de un lanzacohetes múltiple modernizado de 240 milímetros y 24 tubos.
Las actualizaciones técnicas presentadas en el armamento destacan por los siguientes puntos:
-
- Mayor alcance de fuego: El nuevo sistema de lanzacohetes amplió su rango de disparo hasta los 90 kilómetros. Esta capacidad técnica le permitiría golpear Seúl, la capital surcoreana, desde las zonas fronterizas.
- Destrucción de puntos estratégicos: Kim Jong-un detalló que las nuevas ojivas de «misión especial» están diseñadas para lograr la «destrucción total» de infraestructuras críticas, tales como puertos y aeródromos enemigos.
- Precisión automatizada: Los ensayos confirmaron la integración de sistemas de guiado de alta precisión y la automatización de los obuses autopropulsados de 155 milímetros.
Reemplazo masivo de armas y tensión fronteriza
Medios internacionales como el diario español La Razón y la agencia DW reportaron que el líder supremo anunció que todos sus medios de ataque de largo alcance están siendo sustituidos por estas versiones modernizadas en el menor tiempo posible. El dictador justificó este despliegue debido a los recientes «cambios en las capacidades militares» detectados a lo largo de la frontera sur.
La retórica de Pionyang se ha endurecido radicalmente tras consolidar la designación de Corea del Sur como su «principal enemigo». Este movimiento sepulta los intentos de acercamiento político del presidente surcoreano, Lee Jae-myung. Quien, por su parte, emitió un discurso institucional comprometiéndose a salvaguardar su territorio mediante una firme defensa nacional libre de temores.
Paralelamente, observadores internacionales señalan con preocupación cómo Corea del Norte acelera sus ensayos balísticos y estrecha sus vínculos estratégicos y militares con Rusia, reconfigurando el equilibrio de fuerzas en la región de Asia-Pacífico.





