La prohibición del programa SNAP en Texas sobre refrescos y dulces preocupa a los diabéticos y a las personas con hipoglucemia.

Una nueva normativa estatal que prohíbe la compra de la mayoría de los dulces y bebidas azucaradas a través del Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP) ha desatado una ola de alarma entre la comunidad médica. Desde el 1 de abril de 2026, más de 3.3 millones de beneficiarios de la tarjeta Lone Star enfrentan restricciones que, según expertos, podrían comprometer la vida de personas con diabetes e hipoglucemia crónica.
El «azúcar de rescate» bajo la lupa
La ley SB 379, impulsada bajo el argumento de combatir la obesidad y fomentar hábitos saludables, prohíbe el uso de fondos federales para adquirir cualquier bebida con más de 5 gramos de azúcar añadida y una amplia gama de caramelos. Sin embargo, lo que para el estado es una medida de nutrición, para un paciente con diabetes tipo 1 es una herramienta de emergencia eliminada.
En casos de hipoglucemia (caída súbita del azúcar en sangre), un refresco o un caramelo es la opción más rápida, económica y accesible para evitar desmayos, convulsiones o el coma. Los críticos señalan que, en momentos de crisis, un paciente suele acudir a la tienda de conveniencia más cercana; bajo la nueva ley, su tarjeta SNAP sería rechazada para los productos que podrían salvarle la vida en ese instante.
Restricciones sin precedentes
La nueva política de Texas es la más severa de su tipo en Estados Unidos. No solo prohíbe el azúcar, sino también los edulcorantes artificiales, afectando incluso a las bebidas de dieta. Aunque se permiten jugos naturales con más del 50% de fruta, los defensores de los pacientes argumentan que estos no siempre ofrecen la misma tasa de absorción rápida que requiere una emergencia diabética.
Una ley en fase de evaluación
La Comisión de Salud y Servicios Humanos de Texas (HHSC) ha defendido la medida asegurando que los fondos públicos deben destinarse a alimentos con «valor nutricional real». No obstante, ante la presión de organizaciones de salud, el estado ha prometido realizar un seguimiento para evaluar si la ley deriva en un aumento de visitas a las salas de emergencia por complicaciones glucémicas.
Por ahora, la comunidad médica recomienda a los pacientes beneficiarios de SNAP buscar alternativas como tabletas de glucosa (cubiertas por seguros médicos) o asegurarse de tener siempre a mano los pocos jugos naturales que aún califican bajo el programa.

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