El Ejecutivo del presidente argentino Javier Milei ha bloqueado este jueves el acceso a todos los periodistas acreditados en la Casa Rosada (sede del Gobierno de Argentina) con el fin de «garantizar la seguridad nacional«, según ha manifestado a través de X el secretario de Comunicación, Javier Lanari.
El Gobierno argentino ha deshabilitado el registro de huellas dactilares que permitía el acceso a unos 60 corresponsales de distintos medios nacionales y extranjeros, tras la denuncia contra los periodistas Luciana Geuna e Ignacio Salerno, de la televisión local TN, por una supuesta violación de seguridad en la Casa Rosada, tras la emisión de una filmación de zonas del edificio gubernamental.
La decisión «se tomó de manera preventiva ante la denuncia de Casa Militar (a cargo de la custodia presidencial) por espionaje ilegal», ha señalado Lanari en su cuenta de X: «El único fin es garantizar la seguridad nacional».
Algo insólito en la historia de Argentina
La tradicional sala de prensa de la Casa Rosada permanece cerrada, en un hecho que muchos periodistas locales describen como inédito. Destacan que la sede gubernamental estuvo habilitada y funcionó incluso durante la última dictadura cívico-militar en el país entre 1976 y 1983.
Tatiana Scorciapino, periodista del periódico Tiempo Argentino y acreditada en la Casa de Gobierno, ha aclarado a la agencia EFE que ella y sus colegas se enteraron de la decisión gubernamental al intentar ingresar este jueves al edificio, ubicado en la Plaza de Mayo, en el centro de la ciudad de Buenos Aires. «Hasta el momento, no tuvimos ninguna comunicación oficial sobre por qué la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei -hermana y mano derecha del presidente- decidió prohibir el ingreso a los periodistas y cerrar arbitrariamente la sala», explica.
«Nunca en la historia democrática nacional ocurrió algo de este calibre», afirma Scorciapino, que considera que se trata de un ataque del Gobierno no solo contra la prensa sino contra «la ciudadanía y su derecho al acceso a la información».
Desde poco después de su llegada al cargo, en diciembre de 2023, Milei ha apuntado de forma incesante contra la prensa, a la que responsabiliza de un intento de desestabilización y de una campaña negativa en contra de su gestión. En decenas de publicaciones diarias por día en redes sociales, Milei repite la sigla «NOLSALP», que significa «No odiamos lo suficiente a los periodistas».





