El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, compareció este jueves ante un tribunal en Tel Aviv para desmentir categóricamente las especulaciones sobre un colapso en su salud, asegurando que se encuentra en un estado físico óptimo.
«Estoy en excelente estado, en lo más alto de la escala de salud», declaró categóricamente el mandatario israelí frente a la corte.
Demanda por difamación
La comparecencia del jefe de Gobierno ocurre en el marco de una demanda civil que él mismo interpuso contra dos periodistas y un activista político. Los demandados difundieron previamente información que apuntaba a que el mandatario padecía una supuesta patología terminal.
Durante su testimonio, Netanyahu negó de forma rotunda haber padecido cáncer de páncreas. Argumentó ante el juez que, de haber sufrido una enfermedad de esa gravedad bajo los términos especulados por los comunicadores, «no estaría vivo hoy» para testificar.
Historial médico y remisión total
Para respaldar sus afirmaciones, la defensa del mandatario se remitió a los informes oficiales emitidos recientemente por su equipo médico:
- Tratamiento previo: El primer ministro fue sometido semanas atrás a sesiones de radioterapia de corta duración.
- Diagnóstico real: Los médicos trataron un cáncer de próstata en etapa temprana.
- Situación actual: Los reportes oncológicos confirman que la enfermedad ha remitido por completo y el mandatario está totalmente recuperado.
Contexto político crítico
Esta aclaración sobre la salud de Netanyahu se produce en una jornada de alta tensión política para el país. Pocas horas antes, la coalición oficialista presentó formalmente una propuesta legislativa para disolver el Parlamento (Knéset), una maniobra que encamina a Israel de manera inminente hacia la convocatoria de elecciones anticipadas.





