Trump minimiza la sorpresiva derrota republicana en una elección al Senado estatal de Texas: ‘Yo no estaba en la boleta’

El presidente Donald Trump intentó distanciarse de la sorpresiva derrota de la candidata republicana Leigh Wambsganss en una elección especial para el Senado de Texas, calificando el resultado como un evento local ajeno a su figura, a pesar de haberle otorgado su «respaldo total» apenas 24 horas antes.
El «terremoto político» en el Distrito 9

El demócrata Taylor Rehmet, un líder sindical y veterano de la Fuerza Aérea, logró una victoria histórica el sábado 31 de enero al obtener el 57% de los votos en el Distrito 9, ubicado en el área de Fort Worth. El escaño, que había sido un bastión republicano desde principios de los años 90, sufrió un giro drástico: Trump ganó ese mismo distrito por 17 puntos en las elecciones de 2024, lo que representa un desplazamiento de casi 30 puntos a favor de los demócratas en solo 15 meses.
La reacción del mandatario

Al ser cuestionado por la prensa en Mar-a-Lago sobre el revés, Trump respondió inicialmente con evasivas: «No lo sé. No escuché sobre eso. ¿Alguien se postuló dónde?». Posteriormente, minimizó la relevancia de la contienda afirmando que él no estaba en la boleta y que el entusiasmo que genera su movimiento no siempre es «transferible» a otros candidatos republicanos.
Sin embargo, los registros muestran que el presidente publicó activamente en redes sociales durante el viernes y el sábado, instando a sus seguidores a votar por Wambsganss, a quien describió como una candidata «fenomenal» y una pieza clave para «mantener a Texas rojo».
Señales de alerta para 2026

Dentro del Partido Republicano, el resultado ha sido recibido como un «llamado de atención» (wake-up call) de cara a las próximas elecciones de medio mandato. El vicegobernador de Texas, Dan Patrick, quien también apoyó financieramente la campaña de Wambsganss, reconoció que la victoria demócrata es una advertencia seria para el control republicano en el estado.
Por su parte, Rehmet atribuyó su triunfo a un enfoque en los problemas de la clase trabajadora, como el costo de vida y la atención médica, asegurando que los votantes están «cansados de las campañas de indignación».
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