Donald Trump ha puesto la guinda al pastel de sus apariciones públicas: una moneda oficial de oro de 24 quilates con su cara, creada para conmemorar el 250 aniversario de los Estados Unidos.
La propuesta acaba de recibir el visto bueno de la United States Commission of Fine Arts, que ha aprobado sin objeciones el diseño definitivo de esta pieza que verá la luz este mismo año, coincidiendo con el aniversario de la independencia estadounidense, el famosísimo «Fourth of July».
Una moneda histórica para una fecha histórica
Según explicó el tesorero del país, Brandon Beach, el objetivo es crear una pieza que represente “el espíritu duradero del país y de su democracia” en una fecha tan simbólica para la historia estadounidense.
Desde el Departamento del Tesoro consideran que no hay un perfil más reconocible para llevar esto a cabo que el del actual presidente, pese a que la legislación federal prohíbe que un mandatario vivo aparezca en la moneda del país.
Sin embargo, desde la oficina de diseño de la Casa de la Moneda se aclara que esa limitación no afecta a determinadas emisiones conmemorativas, cuya autorización depende directamente del secretario del Tesoro.
Así será la moneda
El diseño muestra a Trump con traje y corbata, apoyado sobre una superficie que parece un escritorio, inclinado hacia adelante y con gesto serio.
En la parte superior aparece la palabra “Liberty”, mientras que justo debajo figuran las fechas “1776” y “2026”.
En la zona inferior puede leerse el tradicional lema “In God We Trust”, acompañado por trece estrellas distribuidas a ambos lados, un guiño a las trece colonias originales.
La cara trasera de la moneda presenta un águila calva en pleno vuelo, su símbolo más icónico, junto a las inscripciones “United States of America” y “E Pluribus Unum”.
Edición limitada
Desde la comisión se confirmó que la moneda tendrá una producción muy limitada, aunque todavía no se ha concretado cuantas se fabricarán exactamente.
Sobre el tamaño de la pieza, varios miembros defendieron que, teniendo en cuenta el gusto del presidente, la moneda debería fabricarse en el mayor tamaño posible.
Entre ellos destacó James McCrery II, arquitecto vinculado a varios proyectos promovidos por Trump, quien apostó por una moneda de gran formato.
La propuesta fue apoyada también por Chamberlain Harris, asesora de la Casa Blanca, que aseguró que “cuanto más grande, mejor”.
Una razón más para hablar del magnate
Desde luego que esta situación no ha de pasar desapercibida, ya que vuelve a situar a Trump en el ojo del huracán por el uso de su imagen en elementos oficiales del Estado.
Y, aunque no es del todo una moneda «cotidiana», sí supone un gesto institucional potente en un año clave para la historia política y nacional de Estados Unidos.





