El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ha nombrado este lunes a Rustem Umérov, uno de los principales negociadores en las conversaciones de paz con Rusia (mediadas por EE.UU.) y antiguo ministro de Defensa, nuevo jefe del servicio de inteligencia exterior. El nombramiento se ha dado a conocer a través de un decreto presidencial.
En un discurso pronunciado ante embajadores extranjeros en Kiev, Zelenski ha explicado que en su nueva posición Umérov seguirá «implicado en el proceso de negociación mediado por Washington» y otros asuntos diplomáticos, según declaraciones del medio Ukrainska Pravda. Además, estará implicado en la coordinación de la negociación de nuevos acuerdos de drones. La exportación de drones ucranianos ya ha sido cerrada por nueve países y se están debatiendo, asegura el presidente, con otros 15.
Rustem es un tártaro de Crimea. Fue el primero en ostentar el cargo de ministro de Defensa, que ocupó entre 2023 y 2025. Hasta este lunes, ocupaba la posición de presidente del Consejo Nacional de Seguridad y Defensa, que asesora al Gobierno, un puesto en el que le reemplazará el ministro del Interior, Igor Klimenko.
Este cambio de cromos forma parte de la remodelación del gabinete de Zelenski, que el mes pasado provocó una crisis política cuando cesó al popular Mijailo Fédorov como ministro de Defensa por supuestas discrepancias con el jefe de las Fuerzas Armadas, el general Oleksandr Sirskii, que también fue destituido una semana después. Desde entonces, los seguidores de Fédorov se han manifestado para pedir que se le restituya en el cargo, que ha pasado de forma interina al jefe del Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU), Yevgueni Jmara.
Las rencillas internas lastran a Zelenski
El conflicto entre Sirskii y Fédorov, muy querido por el pueblo ucraniano, supuso el inicio de un terremoto político dentro de la administración Zelenski. El motivo de la popularidad de Fédorov, que era civil y no militar, era el éxito de los ataques con drones contra las infraestructuras en territorio ruso, lo que ha provocado escasez de combustible en el Kremlin. Además, es el responsable de la estrategia de cortar las conexiones de Crimea hasta el punto de casi aislarla de Rusia.
Por otro lado, Sirskii era reconocido por su defensa de la ciudad de Kiev en 2022, cuando comenzó la invasión rusa, que permitió a Ucrania sobrevivir y seguir luchando. Dos altos mandos que protagonizaron con una disputa que desembocó en el cese de ambos. Fédorov acusó al jefe de las Fuerzas Armadas de bloquear las iniciativas de su ministerio y no esta preparado para una guerra asimétrica con Rusia. Los expertos especulan que el principal motivo de discrepancia entre ambos fue la movilización: para solucionar el problema de reclutamiento del Éjercito, a causa de las bajas y la falta de rotación, Sirskii intentó hacer efectiva la conscripción, es decir, el reclutamiento obligatorio de ciudadanos.
Tras la salida de Fédorov, Zelenski se ha deshecho de un perfil que se había ganado la confianza de la OTAN y los aliados europeos. Además, le ha llevado a recibir críticas y protestas por partes de sus ciudadanos, justo en un momento en el que Ucrania parecía gozar de una leve ventaja en la guerra.
Ucrania afirma haber neutralizado 109 drones rusos y Rusia ataca cuatro buques
Mientras Zelenski modifica su baraja, el conflicto armado en Ucrania continúa. La Fuerza Aérea de Ucrania afirmó este domingo haber neutralizado 109 de los 133 drones rusos lanzados entre las 18:00 horas del sábado y la madrugada. Entre ellos, figuraban aparatos no tripulados de ataque y merodeadores. Sin embargo, 24 drones de ataque lograron impactar en 19 emplazamientos distintos, mientras que cayeron fragmentos de aparatos derribados en otros tres lugares sin especificar.
En la última semana los rusos han lanzado aproximadamente 1.900 drones, casi 1.600 bombas y 144 misiles de varios tipos contra 16 regiones de Ucrania, según el resumen dictado por Zelenski.
Por su parte, el Ministerio de Defensa de Rusia afirma que su ejército ha atacado este lunes dos buques mercantes en el puerto ucraniano de Mikoláyiv, en la región homónima, y otros dos que supuestamente transportaban material militar en las mismas aguas del mar Negro.
Mientras Ucrania ha aumentado sus ataques contra la infraestructura petrolera rusa, Moscú ha incrementado sus ataques contra los puertos ucranianos, especialmente en la región de Odesa. El Kremlin ha asegurado que seguirá golpeando los buques que acusa de suministrar armamento a Ucrania, a pesar de que estos ataques hayan causado la muerte de ciudadanos de terceros países, como la India.





