La situación sanitaria en la República Democrática del Congo (RDC) ha alcanzado un punto crítico. El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el doctor Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha comparecido en directo este jueves para alertar sobre la preocupante evolución de la emergencia: «Ayer se cumplieron dos meses desde que el Gobierno de la RDC declarara la epidemia de ébola», una crisis que no ha dejado de agravarse.
Desde su declaración, la velocidad de propagación ha superado todos los peores pronósticos de las autoridades. «Es ya el tercer brote de ébola más grande registrado y, en el último mes, se ha expandido más rápido que cualquier brote anterior», ha detallado el máximo responsable de la organización.
Hasta la fecha, el balance oficial arroja 2.073 casos reportados y un total de 796 fallecimientos. Como comparativa alarmante, el devastador brote ocurrido en el país entre 2018 y 2019 tardó más de diez meses en alcanzar la barrera de los 2.000 contagios confirmados.
Alarma por el descontrol comunitario
La mayor fuente de preocupación para los expertos se concentra actualmente en una zona específica. «La transmisión intensa en la provincia de Ituri sigue siendo nuestra mayor preocupación», ha afirmado Tedros.
Los datos revelan un severo descontrol en el rastreo del virus, puesto que más del 80% de los nuevos contagios se detectan fuera de las listas de contactos conocidos, evidenciando que las cadenas de transmisión comunitarias siguen pasando desapercibidas para los equipos médicos.
Además, aproximadamente dos tercios de las muertes se están produciendo directamente en el seno de las propias comunidades, afectando a personas que nunca llegaron a recibir asistencia en ningún centro sanitario.
Un despliegue sin precedentes y esperanza científica
A pesar de la gravedad del panorama, la OMS, en colaboración con los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de África (Africa CDC) y el gobierno congoleño, está redoblando los esfuerzos de respuesta.
Actualmente, la capacidad de tratamiento ya supera las 800 camas, los laboratorios de diagnóstico han pasado de uno solo a 16 operativos, y el rastreo de contactos roza una tasa de efectividad del 80%. Asimismo, se está formando a más de 21.000 trabajadores comunitarios.
Por otra parte, se han registrado importantes avances científicos sobre el terreno mediante la puesta en marcha de diversos ensayos clínicos como, por ejemplo, los tratamientos antivirales como el que a principios de mes comenzó con el ensayo del anticuerpo monoclonal MBP134 y el antiviral remdesivir. La nueva vacuna ChAdOx1 que el pasado lunes arrancó con su primer ensayo de seguridad, liderado por la Universidad de Oxford. Y, por último, la profilaxis post-exposición que se ha iniciado esta semana con el ensayo del antiviral obeldesivir dirigido a personas que han estado en contacto con casos confirmados pero que aún no muestran síntomas de la enfermedad.
Tedros ha querido mandar un mensaje de optimismo basado en la supervivencia de los afectados: «Incluso sin vacunas ni tratamientos aprobados, 377 personas se han recuperado, lo que demuestra que con un diagnóstico temprano y una atención segura, se puede sobrevivir y frenar esta enfermedad».
Una luz de esperanza en Uganda
La cara más positiva de la emergencia sanitaria se sitúa en la vecina Uganda. El director de la OMS ha confirmado que este jueves se dará el alta al último paciente confirmado en el país.
Con este hito, Uganda inicia una cuenta atrás de 42 días para poder declarar oficialmente el fin del brote en su territorio, el cual se ha cerrado con un balance contenido de 20 casos diagnosticados y únicamente dos fallecimientos.
Preocupación por la demencia
La demencia afecta a más de 57 millones de personas en el mundo, sumando diez millones de diagnósticos anuales. El Alzheimer representa entre el 60% y el 70% de estos casos. El organismo insiste en que prevenirla requiere atajar factores como el tabaco, el alcohol o la inactividad.
El director general de la institución ha destacado que “la demencia está entre los mayores desafíos sociales de nuestro tiempo”. Para combatirla, la organización publicó ayer nuevas directrices de prevención y ha reclamado integrar estos planes dentro de la atención primaria y comunitaria de la salud global.
Compromiso con la seguridad vial
Por otro lado, la ONU acogerá el próximo lunes una importante reunión sobre seguridad vial. Se prevé que los Estados miembros adopten una declaración política para implementar estrategias nacionales rigurosas, enfocadas en mejorar la infraestructura de las carreteras y también la seguridad de los vehículos.
La OMS presentará un informe que muestra avances, aunque todavía resultan insuficientes para alcanzar la meta global fijada de reducir a la mitad las muertes en carretera hacia el año 2030. El plan compromete firmemente a los países a adoptar el enfoque de sistemas seguros.





